Volver al eje 

 

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Después de una caída

Puede resultar fácil y lindo vivir días llanos y sin contradicciones, donde todo fluye armoniosamente. Uno logra sostener una práctica constante alimentándose dentro de todo bien y moderadamente, se siente esa paz interior tan deseada y valorada, se disfruta desde el aire que respiramos, cada contacto que hacemos y cada segundo como si fuesen realmente algo precioso que agradecemos a la vida. Sin embargo cada tanto se desalinea algo en nosotros, nos corremos del eje, algo se desbanda y nos caemos, esto puede desencadenar en otras cuestiones como estados de ánimo irritables, malestar, sensación de poco tiempo, mala alimentación, emociones negativas, como la tristeza, enojo o decepción…con algo de esfuerzo y suerte,  podemos lograr volver a empezar de a poquito, paso a paso  y vamos recuperando ese eje tan deseado, encontrando nuevamente un lapso de paz interior, que queremos que sea eterno y así poder expandirlo y que todo el mundo pudiera sentirlo…y disfrutarlo.

Con otro cuerpo, después de una caída, después de una amigdalitis y tomar invasivos antibióticos, volver a hacer una práctica luego de una semana de cero actividad física; 50 minutos en total:  suryanamascares (saludos al sol) y solo posturas de pié…sentir las contracturas grandes y dolorosas en la espalda, el cuerpo desalineado, sentir que cuesta que el oxígeno entre en los pulmones, que cueste llegar al piso, en fin… retroceder….es duro pero no deja de ser un indicador. Hay algo que venimos haciendo mal. Hay una señal de que algo está defasado y tenemos la oportunidad de retroceder para analizar qué es lo que hicimos mal e intentar modificarlo. Creo que a veces me olvido de que tengo un cuerpo vulnerable y que cuidarlo es más importante que cumplir con las expectativas de los demás y las propias que nuestra mente nos exige… pero el Yoga es, entre otras cosas, integración del Cuerpo con el Alma y con la Mente y recordar eso en cada situación es importante, porque al menos en mi caso la mente es insaciable, inquieta e intranquila, siempre quiere hacer todo y a la vez! pero el cuerpo tiene sus límites y nos da claras señales de ellos. Leí varias veces este tipo de reflexiones asociadas al Yoga pero en estos días me tocó vivirlas. Ahora a seguir practicando sin olvidar de amar a nuestro cuerpo, que en definitiva es el templo o la casa de nuestra alma y lo necesitamos si o si para transitar la vida.